viernes, 29 de abril de 2011

LOS BOMBEROS VOLUNTARIOS DEL POTRERO

Este es un fragmento de la charla que mantuvimos con algunos de los Bomberos Voluntarios de Potrero de los Funes. La versión completa, conseguila a fin de mayo en la escuela....

La Voz del Potrero: ¿Recordás algún procedimiento o emergencia que te haya afectado, impresionado o impactado psicológicamente?

Rosales Gastón: ¿Eso lo vas a grabar?

La Voz del Potrero: No.

Rosales Gastón: ¡Ah! Menos mal… Algo que nunca me voy a olvidar, fue mi primera salida… ¡Pero me estás grabando! 

La Voz del Potrero: No importa ¿Qué fue?


Rosales Gastón: Hubo un accidente vehicular en el Volcán, en la Cuesta del Gato, en el 2008. Era mi primer accidente. Mediante el código sabemos cuando a una persona le ha pasado algo o en qué estado se encuentra. Y cuando me dijeron por el código que la persona estaba muerta, cambió mi cara. Si bien nosotros salimos y actuamos sobre la emergencia, tenemos un jefe encargado del grupo que evalúa si estás preparado psicológicamente. Si yo voy con la adrenalina necesaria para salir, y él ve que me bajoneo porque hay un… En aquel momento me dijo: “vos no trabajás, quedate con el parque de materiales”. Pero, de curioso y como sabía que me iba a pasar miles de veces, los vi a ellos trabajando y me acerqué. Ya después me acostumbré. Pero ese fue el episodio que a mí me impactó… la cara del chico.    

La Voz del Potrero: Y vos –dirigiéndose a Sergio- ¿recordás alguna emergencia que te haya conmocionado o afectado?

Sergio Olarte: No.

La Voz del Potrero: ¿Sos de piedra?

Sergio Olarte: Sí, estoy pifiado del moño –se ríe-. No, la verdad, que me haya afectado así, no.
  
La Voz del Potrero: ¿Recuerdan un accidente o algún herido grave dentro del grupo de compañeros del Potrero?

Sergio Olarte: No, del Potrero, no. Salvo en el incendio grande que hubo el ante año pasado, yo y un compañero nos intoxicamos por la cantidad de humo que aspiramos, detrás de la cancha del barrio 14 viviendas, y nos hospitalizaron.


Sergio Olarte: Lo que pasó es que ese incendio en particular, en agosto de 2009, sobrepasó todo, todos los medios de seguridad que había.

La Voz del Potrero: ¿Y lograron controlarlo?

Sergio Olarte: No del todo, o sea, se quemó todo San Luis… Ayudamos en lo que pudimos, no pasó a mayores. La prioridad eran los domicilios, porque en esta zona hay muchos domicilios en la montaña y es peligroso cuando se les acerca el fuego. La temperatura que elevan los forestales te puede perjudicar un techo en segundos, ya que la mayoría de las casas tienen techos de machimbre o materiales similares. El campo, lamentablemente teníamos que dejar que se queme, nuestra prioridad eran las casas, por la cantidad del personal, que eran pocos y por las herramientas, no teníamos esta camioneta –se refiere a la movil Nº5 -.

La Voz del Potrero: ¿Cuántos bomberos trabajan en Potrero?

Sergio Olarte: Entre 21 o 22.

VECINOS EMBLEMÁTICOS: Doña Antonia Lucero

"Escuchemos" a Doña Dominga del Pilar Lucero... 
Este es solo un adelanto de la que se publicará en la versión gráfica de "LA VOZ DEL POTRERO" que aparecerá a fines de mayo.


"A mí me dieron. Yo nací, y cuando era chiquitita me dieron a mi madre, a la familia Lucero. Me reconocieron, Lucero y yo reconocí a la madre que me crió. Tengo ochenta años, pero mañana, nomás, me voy a misa y camino tres kilómetros. Nací en las Chacras pero me crié en el Potrero de los Funes. Vivía a la orilla del río, al lado de los Sarmiento. Bueno, la señora de él, era madrina mía de oleo. Viví 30 años al lado de los Sarmiento. Pero, a mi padre, al que me crió, le quitaron la casa, todo. Hace sesenta años que estoy acá, en este lugar –mira a su alrededor, su casa, que está ubicada a unos 600 metros del circuito-. ¡La luz! Cumplí 80 años el año pasado y la luz vino recién entonces. No tenía luz acá. Vivía con ceritas, con grasa y con querosén."

¡A  LA  ESCUELA! 



"La escuela sabía ser, ya le voy a decir… ¿Usted ha entrado al Potrero? Bueno, estaba Don Taboada, que ahora es Fortín, Don Benjamín Funes, Don Cesar Funes y todos los Funes… ahí estaba la escuela, al frente de la policía. Era chiquita. Mis maestros fueron Don Luis Lapiedra y el Señor Ernesto Sosa. Yo era cabeza dura, pero aprendí con ellos. ¡Me hacían sonar a palos! Pero aprendí. Me pegaban con un bastón, como ese que tiene mi hija, en la punta tenía una lata con la que nos lastimaba acá –se toca la cabeza-. ¡Con la uña! Luis nos lastimó a todos. Pero yo no le tuve miedo. A mí me aporreó… ¡qué no hizo! Pero yo aprendí.
Después de grande rendí el 5º, 6º y 7º de ahora en la escuela Unión, al fondo de la escuela Lafinur. Ahí fuimos a rendir y les gané a todos. Cuando voy a los negocios, andan sacando con la calculadora las cuentitas, yo se las saco así nomás. Hasta ahora mismo, gracias a Dios."



Entre cueros y novenas

"Mi padre trabajaba con cueros, hacía lazos, trenzados, bozales, frenos, cinchas, pegual… secaba el cuero de caballo en estacas… después de los 45 o 50 se echó a perder, se dedicó al vino y eso se lo llevo.
Mi mamá hacía novenas a San Antonio y a San Roque en la orilla del río. Cuando se terminaba, se hacían empanadas y ahí si, a la noche, el baile con victrola, con el fonógrafo. Se pedían lluvias. A veces no venía agua. Se hacía la procesión. Caminaban todos, llevando los santos, hasta el fondo del Potrero y de allá volvíamos, rezando. Si en junio no venía, bueno, había que volver a pedir, porque en agosto… los vientos." 


Anécdotas de la historia de Potrero

Anécdotas de la historia de Potrero

Don “Luchi” Ferramola, le contó estas anécdotas al profesor Piguillem. Don “Luchi” es hijo de Don José Casimiro, mejor conocido como “Pepe” Ferramola, quien fuera socio fundador de la Sociedad de Fomento de Potrero de los Funes.


El toro y el Salto de la Moneda

Cuenta Don “Luchi” Ferramola, que en su niñez, no había televisión, ni radio, ni Wi Fi, en Potrero, por lo cual era habitual que todos escucharan con atención y festejaran las invenciones narrativas de Don Rossetto.


Un  día –decía, por ejemplo, Don Rossetto- andaba yo a caballo por el pueblo y un toro enfurecido comenzó a perseguirme. Enfilé hacia el Salto de la Moneda, pero el toro retobado me siguió, pisándole a mi caballo los cascos con sus pezuñas. Llegué al Salto y el toro seguía atrás. Me arrojé con el caballo al pozo de agua y el toro se tiró detrás. Trepé por el chorro con el caballo y el toro también comenzó a treparlo. Entonces, saqué la “faca”. Corté el chorro y el toro cayó al pozo.”



El historiador Víctor Saá y la “B” labial      



Cuenta Don “Luchi” Ferramola, que durante la campaña política para las elecciones presidenciales de 1973, en las cuales Juan Domingo Perón se impuso con el 62% de los votos sobre Ricardo Balbín de la UCR, una noche, los muchachos peronistas del Potrero escribieron en la pared de la casa del historiador Víctor Saá, la clásica leyenda peronista “Viva Perón”.

Por la mañana, Don “Pepe” Ferramola pasó por la casa del historiador y notó que estaba muy intranquilo.

- ¿Está bien, Don Saá? – Le preguntó Don Pepe.

- Sí, sí, sí. Yo siempre estoy bien. –Contestó Don Saá- Pero estoy un poquito preocupado...

- Ya veo. Los chicos le han escrito la pared… 

- No, no, no. No es por eso. Yo también soy de la causa. – Explicó inquieto el historiador – Pero, fíjese que me han escrito VIVA PERÓN con “be labial”.



En esa época, a la “b” se la llamaba “be labial”. Luego, se la conoció como “bilabial” o “be larga”. Pero, desde noviembre del año pasado, lo correcto según la Real Academia Española, es denominarla “be” nomás. Además, debe usarse “uve” para referirse a la “v”.    
    



La camiseta de Defensores

Habida cuenta de las necesidades del equipo de fútbol de Potrero, la Sociedad de Fomento le solicitó indumentaria adecuada a Racing Club de Buenos Aires, que solícitamente le donó a Defensores de Potrero, las camisetas usadas de sus jugadores. Así se originaron los colores que identifican al equipo local. 

domingo, 17 de abril de 2011

EL EMBARAZO ADOLESCENTE


En la Argentina nacen cada año unos 100 mil bebés hijos de madres adolescentes. 
La Desinformación sobre anticoncepción y la falta de una adecuada educación sexual son las principales causas del crecimiento de estos embarazos que traen como consecuencia la exclusión social de las adolescentes embarazadas.

En la Argentina, niñas y varones acceden por igual a la escuela. Pero cuando se trata de continuar estudiando, a las chicas se les hace más difícil, a causa de las obligaciones que culturalmente se descargan en las mujeres. 
Algunos especialistas coinciden que “el riesgo biológico es algo mayor desde el punto de vista médico hasta los 15 años, porque no siempre la adolescente ha completado su desarrollo. Pero el verdadero riesgo es social y psicológico. Las jóvenes están más expuestas al abandono, a perder a su pareja, a que su familia les dé vuelta la cara o a tener que integrarse a una estructura familiar extensa, donde conviven abuelos, hijos, nietos, hermanos, cuñados





PAPÁS ADOLESCENTES


Los alumnos de 3º año se reunieron con la Dr. Cecilia Geanello, jefa del Centro de Salud de Potrero de los Funes, para una entrevista sobre el embarazo adolescente.

Alumnos: ¿Qué porcentaje de embarazo adolescente hay registrado en la localidad?

Geanello: En el 2009 hubo un 90 % de embarazo adolescente, en el 2010 hubo un 20%. Del total de las adolescentes que han asistido al centro de salud.

Alumnos: ¿Acuden en tiempo y forma a los controles una vez producido el embarazo?

Geanello: Hay adolescentes que al primer atraso menstrual realizan la consultan, otras por cuestiones de pudor o situaciones familiares asisten alrededor del cuarto mes. A partir de la consulta se inicia una serie de acciones que apuntan a acompañar en la formación de madre y en los cuidados de la salud de madre e hijo. Ya que el embarazo adolescente es de alto riesgo.

Alumnos: ¿En que edades oscilan?

Geanello: Entre los 15 y los 19 años.

Alumnos: ¿Se informan sobre los métodos anticonceptivo antes o después sucedido el embarazo?

Geanello: Generalmente se informan antes y cada vez que viene un adolescente se le explican los métodos y el conocimiento del cuerpo. Hay madres que llevan a sus hijos para que se les explique sobre el tema, se les explica sobre las enfermedades de trasmisión sexual que afectan seriamente a las perdonas dejando secuelas difíciles de curar.


ESCUCHEMOS A LOS ADOLESCENTES
Los alumnos de 2º año, junto al profesor Daniel Piguillem, realizaron entrevistas personales e investigaron de manera informal los distintos casos de embarazos adolescentes locales o familiares. Finalmente, focalizados sobre las causas y las consecuencias, escribieron grupalmente sus propios argumentos e hipótesis personales.

Falta de cuidado y trabajos mal pagados









                                                                    Por los alumnos: Florencia Laureana Escudero, Fátima Gianmarco, Agustín Avate Daga, Eduardo Orozco y Tamara Muñoz.

“Por un lado, opinamos que una de las causas de los embarazos adolescentes es “porque no se cuidaron”. En primer lugar, porque los padres no les explicaron cómo prevenirse. En segundo lugar, porque no tenían la mínima idea de cómo usar anticonceptivos o ella tuvo vergüenza de decirle a su novio que utilice preservativo. En tercer lugar, porque ninguno de los dos hizo alguna vez una consulta con un médico o tuvo una charla con una psicóloga. Y finalmente, porque les daba vergüenza consultar a los padres sobre cómo cuidarse o vergüenza de ir a comprar anticonceptivos, preservativos…
            Por otro lado, entre las consecuencias, encontramos los condicionamientos de tener que abandonar la escuela para atender al bebé, tener que salir a trabajar sin tener una carrera profesional, llegando a trabajar barriendo calles y cobrando 10 o 20 pesos por día, para mantener al bebé y no poder salir a bailar con sus amigos y amigas por cuidar al bebé.” 


Vergüenza, miedo y bajos salarios
Por los alumnos: Gisela Ferreyra, Lucas Adaro y Micaela Boragine.
            
        “Entre las causas, encontramos que no se cuidaron, porque tenían vergüenza de usar los métodos anticonceptivos, porque tenían miedo de perder al novio y porque los padres “NO” les daban consejos sobre cómo cuidarse.
Una de las consecuencias es el abandono del colegio y otra, la búsqueda de trabajo para alimentar y vestir a su hijo. Al dejar y no completar sus estudios, terminan trabajando en jardinería o vendiendo pan y tortitas, resignando trabajos con un buen salario en fábricas u oficinas, o como profesionales, arquitectos, etc.
            Estaría bueno que los padres vean la revista y les den buenos consejos sobre el embarazo adolescente.”


Desinformación y problemas económicos
Por los alumnos: Juan Ignacio Pacheco, María Gabriela Belázquez y Johana Wiese.
            “Creemos, en primer lugar, que los embarazos adolescentes se deben a la desinformación de los adolescentes, porque los padres no les dieron consejos a tiempo ya que no dialogaban con ellos o no les prestaban atención. Y en segundo lugar, creemos que pueden deberse a la irresponsabilidad, por no usar anticonceptivos, a la falta de conciencia sobre lo que hacen, al hecho de sentirse solos y a la vergüenza de los chicos.
            Por una parte, creemos que las consecuencias son que los chicos dejan de estudiar, y por otra parte, pueden llegar a tener problemas económicos. Por último, si la chica no tienen apoyo familiar, existe el miedo a que el novio la deje y tener que criar el niño sola.”


La soledad y la toma de conciencia de los adultos
Por los alumnos: Florencia Dubois, Juan Manuel Leyes y Anabella Fernández.
"Nosotros opinamos que entre las causas principales de embarazo adolescente está el hecho de sentirse solos, no tener el apoyo de sus padres y la falta de incentivo para cuidarse. Hay casos en los cuales los adolescentes tienen problemas familiares o sus padres están separados y ellos se sienten extraños y solos, pero las chicas cuentan con el apoyo del novio para formar su propia familia.
            El embarazo adolescente puede ocasionar problemas graves al hijo y a la madre. Todavía hay mamás que están luchando por salir adelante y tener una vida mejor. Estaría bueno que con esta revista los padres tomen conciencia y les aporten el apoyo necesario a sus hijos."




ESCUCHEMOS A LAS MAMÁS


“Tuve a mi primer hijo a los 16 años. 
Mi familia no me ayudó. 
En mi embarazo me fue bien, 
pero cuando fui a dar familia, 
estuve muy delicada de salud. 
Al no tener ayuda de mis padres, 
me tuve que mudar con mi novio. 
Fue una convivencia muy difícil, 
ya que los primeros años 
nos llevábamos muy mal. 
Durante el embarazo 
sufría mucho 
de los nervios, 
me la pasaba llorando 
porque me sentía 
muy 
sola. 
Llegué hasta 7º año porque con un bebé era difícil seguir sin el apoyo de mis padres y de mi novio. Mi hijo está bien, grande, ahora tiene 21 años, ya mi hizo abuela y está casado. A los adolescentes, les aconsejo que disfruten de la vida porque es hermosa, sin apresurarse a vivir o a quemar etapas antes de tiempo, porque para eso sobra el tiempo.” 
Rosana Carmen Casati, vecina del Potrero, entrevistada por la alumna Talía Sambrano.


A mi primera hija la tuve a los 16 años y mis familiares me ayudaron mucho. En el embarazo y en el parto me fue más o menos. El problema que tuve fue que durante el embarazo me tocó una infección urinaria, se me quería adelantar el adelantar el parto antes de los nueve meses y finalmente lo tuve a los 7 meses. Estoy terminando el secundario porque le quiero dar un buen futuro a mi hija, tener mi propia casa y darle lo mejor. Ahora mi hija está hermosa, grande y muy linda. A los adolescentes les aconsejaría que se cuiden y que disfruten sus vidas.” Vecina del Potrero entrevistada por el alumno Juan Manuel Leyes.    





sábado, 12 de marzo de 2011

EL DOLOR DE LOS POBRES

EL DOLOR DE LOS POBRES
En Potrero no todo brilla como en los folletos turísticos. A seiscientos metros del autódromo una familia de pioneros continúa viviendo en el hacinamiento, el dolor físico y mental.



Lucero María Margarita, hija de Dominga Lucero, tiene 61 años y trabajó desde los ocho años caminando leguas y leguas.  “Tengo todos los males… solo me falta la verdura para el puchero… Tengo una hernia de disco, además, en el medio de la espalda, tres vértebras que no me funcionan como deberían funcionar y la cadera…  Ahora, el lunes, me están por operar de una y no sé cuándo me operarán la otra. Son dos operaciones y estoy muy nerviosa por eso. Van a colocarme unas prótesis y unas plaquetas… Anteriormente ya me habían diagnosticado un problema en una arteria del cerebro que no se puede operar porque es muy riesgoso… También me habían descubierto el Mal de Párkinson, un problema crónico de la Tiroides, la artrosis también crónica y la osteoporosis… ¡Todo! ¡Todo! Y yo dele tomar remedios y remedios… 

Yo trabajé en el Plan de Inclusión desde que empezó. Hacía tejidos y pintura en tela. Pero me dieron de baja cuando me salió la pensión graciable. Pero el coordinador volvió a darme de alta. Cobraba la mitad porque tenía la pensión, pero me dieron de baja nuevamente, acá me hicieron firmar la baja. Parece que alguien se quejó… Pero yo no me quedé con eso y fui a la Colonia con las fotocopias de los recibos e iniciaron un expediente. Pero no pasó nada. Yo creo que el expediente nunca llegó a ningún despacho. No sé para qué me hicieron ir tantas veces y sacar tantas fotocopias.

A mí siempre me han ayudado. Pero ahora, con tantos problemas, la pensión graciable de setecientos pesos que tengo no me alcanza. He tenido que pedir un préstamo y aún no me lo terminan de descontar. Solo cobro cuatrocientos… No me alcanza para pagar todos los medicamentos, aunque a algunos me los entrega la obra social. Pero a muchos estudios tengo que pagarlos en efectivo porque no reciben obras sociales. ¿Y qué voy a hacer? No puedo vivir de mi madre, ni de mi hermano.

Por otro lado, necesito construirme una pieza. Le he pedido al intendente que me ayude con los materiales. Dígame usted si en una pieza de techo de caña de tacuara podemos dormir las tres personas, yo, mi madre y mi hermano de 46 años. Imagínese lo que es en el verano. Y cuando llueve, también llueve adentro. Vivimos hacinados… no sé… me siento mal… lloro todo el tiempo… no aguanto… no aguanto más… ¡Todo me pasa! ¡Todo! –se tapa la cara con ambas manos, pero las lágrimas brotan igualmente entre sus dedos y llora amargamente- ¿Por qué? ¿Por qué? Solo Dios sabrá por qué me pasa todo esto… Nunca fui mala persona… Nunca estuve tan necesitada… nunca”  

Me despido por segunda vez de la familia Lucero, muy consternado y con la impotencia de ver llorar amargamente a una mujer robusta, de ojos gastados por el dolor, apoyada con sus dos manos en un bastón de madera. Que ahora sonríe al saludarme. ¡Ojalá esta charla llegue a quien deba llegar! Volveremos pronto a averiguar el resultado de sus operaciones y si en algo a cambiado la situación de hacinamiento en la que viven algunos de los pioneros de Potrero de los Funes.

Profesor Piguillem Daniel